Criptorquidia en pediatría

 

Criptorquidia en pediatría

           

            La criptorquidia es una condición en la cual el paciente presenta una malformación congénita que se define como testículo no descendido o la ausencia de uno o los dos testículos en el escroto.

            Como es bien sabido, la embriología señala que el testículo se desarrolla a la sexta semana de gestación. Su desarrollo normal depende de la presencia del gen SRY (cromosoma Y), gubernáculum testis y la influencia hormonal (testosterona); esto determina la migración y posición definitiva. Posteriormente se dan las fases de descenso escrotal, que son la transabdominal y la inguinoescrtotal, cualquier fallo en alguna de ellas involucra criptorquidia.

            La incidencia de la enfermedad en varones nacidos a término es de 2 - 9% y mayor a 30% en los recién nacidos prematuros. En recién nacidos menores de 1.8 kilogramos 65% y menores de 900 gramos aproximadamente 100% presentan criptorquidia. El 75 - 85% suele ser unilateral con predominio derecho, 10 - 20% corresponden a testículo ubicado dentro del abdomen, agenesia del testículo o testículo ectópico.

La tendencia genética o hereditaria oscila en 14% con antecedente de un miembro de la familia con criptorquidia y puede aparecer de forma asociada a otra anomalía congénita o aislada.

            Existen muchos factores que predisponen a que el bebé presente esta malformación, como lo son: antecedentes familiares de criptorquidia o alteraciones de la diferenciación sexual, factores gestacionales (alcoholismo, tabaquismo, diabetes gestacional, inseminación artificial, administración de estrógenos durante el embarazo), factores perinatales (prematuridad, recién nacido con bajo peso, gesta múltiple, presentación fetal de nalgas), factores locales (alteraciones epididimarias, hernia inguinal, hipospadias, gastroquisis, onfalocele, Prune Belly) y factores fetales (síndromes malformativos, parálisis cerebral, tumor de Wilms, retraso mental).

            Una buena anamnesis y exploración física neonatal a lo largo del primer año de vida es fundamental para el diagnóstico y tratamiento oportunos en estos pacientes: se lleva a cabo con el paciente colocado en posición supina y se inicia palpando el trayecto del canal inguinal, desde el abdomen, a nivel de la cresta iliaca anterosuperior, por arriba del anillo inguinal profundo, hacia abajo hasta el escroto, con la otra mano se tracciona la parte distal del escroto. La presión suave desde el abdomen ayuda a empujar el testículo hacia el canal inguinal. Si no se palpa el testículo se puede explorar sentado en cuclillas, con las piernas separadas. También se puede utilizar la posición de Taylor, lo que disminuye el reflejo cremastérico.

            Las pruebas de imagenología, como lo es la ecografía, tienen una sensibilidad 76% y una especificidad del 100% para la identificación del testículo en el canal inguinal, pero muy limitado en testículo abdominal. La laparoscopía es el “gold standard” para testículo no palpable tanto para diagnóstico y tratamiento. Es obligatorio descartar la presencia de tejido testicular intraabdominal por la mayor incidencia de cáncer reportada.

            El tratamiento indicado en la criptorquidia o testículo no descendido es siempre el quirúrgico al año de vida según varios estudios. El tratamiento definitivo tiene como objetivo disminuir el riesgo de las secuelas y complicaciones futuras, tales como la infertilidad, torsión, traumatismo o desarrollo de un tumor testicular. La técnica es llamada orquidopexia y se le añade la hernioplastia en la mayoría de casos debido a que un 93% de los pacientes que presentan esta malformación tienen hernia inguinal asociada. La tasa de éxito es de 74% para testículo abdominal y 98% para testículos del conducto inguinal, la que puede ser abordada mediante una cirugía abierta o laparoscópica en caso de que el  testículo se encuentre ubicado dentro del abdomen.

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